Teleterapia en casa: una oportunidad de reinventarse

Desde que partimos la cuarentena, hace más de dos meses ya, muchas de las rutinas que teníamos como familia se vieron afectadas. Recién habíamos iniciado el nuevo jardín de mi hija mayor (Amparo) y estábamos partiendo el año con las terapias de Amanda. Todos estábamos motivados con el inicio del año, pero tuvimos que detenernos y cambiar todos los planes.

No voy a negar que lo primero que pensé fue, qué haríamos con las terapias de Amanda, y como mi ansiedad es mi peor enemiga, comencé angustiarme, porque de inmediato imaginé que Amandita no avanzaría en nada si todo estaría suspendido. Tras el estallido social habíamos perdido ya varias sesiones, entonces ahora no quería volver a lo mismo.

Sin embargo, todo se fue adecuando. Nos propusieron las sesiones online. Los terapeutas se conectarían por una aplicación web para realizar las famosas “Teleterapias”.  Por mi trabajo había escuchado mucho este término vinculado a la telemedicina y conocía bastante los beneficios, pero también sus desventajas.

Todos frente al computador

Pero todo comenzó a fluir. Las sesiones de kinesiología, terapia ocupacional y fonoaudiología comenzaron a realizarse frente al computador. Los terapeutas muy dispuestos en reformular sus sesiones presenciales para convertirlas en las más simples y didácticas, aprovechando la tecnología.

Por suerte no se nos hizo tan difícil esta nueva metodología. Nos conectamos en el horario y día establecido y comenzamos hacer lo que el terapeuta frente al computador nos va diciendo. Sin embargo, cada vez que hacemos teleterapia pienso qué hubiese pasado si no contáramos con los elementos básicos para poder desarrollarlo, como internet y un computador. Lo que para algunos es algo, en esta época, tan normal, para muchas familias se transforma en la piedra de tope para avanzar con sus hijos.

La hora de la sesión estamos por lo general los 4. Eric con su teletrabajo trata de dejar esos ratos para estar presente en la teleterapia. Mi otra hija también se ha puesto la camiseta con las terapias de su hermana, entonces cada vez que nos toca sesión, ella es la primera que está ahí esperando que el terapeuta se conecte. Muchas veces ha sido un poco estresante esta situación, porque al ver al papá y a la mamá todo el rato con su hermana, ella también se mete al medio y “dificulta” un poco hacer los ejercicios, pero es algo que hemos ido mejorando con el pasar de las semanas y adaptándonos.

Una oportunidad de reinvertirse

Este último tiempo hemos visto cómo los distintos centros de estimulación y profesionales se han reinventado ofreciendo este tipo de terapia, lo cual me parece muy bueno. Para nosotros la experiencia ha sido bastante positiva, hemos visto como Amandita ha avanzado y también como nosotros como padres nos vamos transformando en un tipo de “terapeuta”, porque si bien desde siempre ha sido nuestra responsabilidad las terapias de nuestra hija, ahora al no tener el contacto físico del profesional con Amanda, hemos sido nosotros quienes debemos aprender aún más y estar más atentos para lograr y reproducir lo que los profesionales quieren que hagamos con nuestra hija.

¿Si extrañamos las sesiones presenciales?, podría decir que sí, pero hemos visto en la teleterapia una oportunidad y muchas ventajas que nos tienen muy contentos. En primer lugar, Amandita ha avanzado mucho y eso es gracias a todo su trabajo y constancia familiar. En segundo lugar, el estar en casa es mucho más práctico, ahorramos tiempo y dinero (en transporte, bencina, etc,) y en tercer lugar, y muy importante, hemos estado los 4 muy vinculados, aprendiendo todos juntos cómo hacer lo mejor por nuestra niña y eso, es impagable.

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